La compañía asegura que las ventas de cuentas, los servicios de boosting y las herramientas de spoofing forman una industria millonaria. Team Ricochet también detalló sus acciones legales contra vendedores de trampas.
La historia
Activision calcula que el mercado de las trampas en videojuegos genera alrededor de 6.300 millones de libras esterlinas, equivalentes a 8.500 millones de dólares, cada año. La estimación incluye la venta de cuentas, los servicios de boosting y las herramientas de spoofing utilizadas para ocultar a los jugadores sancionados.
Las suscripciones concentran una parte importante del negocio
Team Ricochet, el equipo de Activision dedicado a combatir las trampas, señaló que las suscripciones a servicios de cheats en solo 15 juegos producen cerca de 2.600 millones de libras, unos 3.500 millones de dólares. La compañía también afirmó que algunos jugadores gastan más de 750 libras, o 1.000 dólares, al año en este tipo de productos.
Las suscripciones pueden superar las 75 libras, equivalentes a 100 dólares, mientras que las herramientas de spoofing añaden pagos recurrentes. Estos servicios permiten a los vendedores ofrecer acceso continuo a sus productos, incluso después de que los sistemas antitrampas detecten y bloqueen determinadas herramientas.
El combate combina detección técnica y acciones legales
Activision aseguró que ha interrumpido más de 375 operaciones de reventa, enviado más de 80 solicitudes de cese y desistimiento y cerrado 31 proveedores principales de trampas. La estrategia combina la detección técnica de RICOCHET Anti-Cheat con acciones legales dirigidas contra distintos niveles del ecosistema.
La empresa también afirmó que algunos vendedores ocultan las detecciones a sus clientes y atribuyen las interrupciones del servicio a problemas personales o técnicos antes de reconocer que sus herramientas dejaron de funcionar. Como parte de esta ofensiva, un representante legal acudió a la vivienda en Ohio de un vendedor de trampas de Call of Duty para entregar una orden de cese y desistimiento.
Activision sostiene que el aumento de los costes, los bloqueos y la presión legal convierten las trampas en una inversión poco rentable y más difícil de mantener.

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