La precuela combina el regreso de los Locust con tiroteos tras cobertura más ágiles, una campaña sólida y un modo Horde Siege que amplía la cooperación hasta 12 jugadores.
La historia
Gears of War: E-Day demuestra que volver a las raíces puede ser suficiente para revitalizar una fórmula conocida. La precuela lleva la acción al inicio de la aparición de los Locust, cuando estas criaturas comenzaron a emerger de sus refugios para atacar a la humanidad en Sera.
Una fórmula clásica con más movilidad
The Coalition mantiene los tiroteos tras coberturas, el humor violento y el tono machista que caracterizaron a la trilogía original. La campaña apuesta por combates directos, ejecuciones sangrientas y armas como la escopeta y la motosierra, sin intentar convertir la saga en una experiencia más compleja de lo necesario.
La gran diferencia está en el movimiento. E-Day incorpora saltos, deslizamientos y volteretas que hacen más natural cambiar de cobertura, trepar obstáculos y atravesar los escenarios. Estas opciones también reducen la sensación de rigidez de los juegos antiguos y obligan a abandonar posiciones defensivas cuando aparecen granadas incendiarias, nuevas armas o amenazas que castigan quedarse quieto.
La campaña es dinámica y está bien diseñada, aunque combina sus mejores momentos con puntos de control poco convincentes y algunos segmentos repetitivos. Su historia funciona como soporte para la acción, más que como el centro de la experiencia.
Horde Siege amplía la cooperación
El modo más destacado es Horde Siege, una reinterpretación del clásico Horde introducido en Gears of War 2. En lugar de limitarse a resistir oleadas, reúne a 12 jugadores divididos en equipos de cuatro que recorren mapas abiertos, cumplen objetivos y se ayudan ante amenazas comunes.
Cada escuadra puede elegir su propio nivel de dificultad, mientras que los 12 jugadores deben enfrentarse juntos a enemigos enormes como el Corpser o el Brumak. La energía obtenida durante las misiones permite comprar munición, armas, defensas y mejoras para la escuadra. Esta estructura genera situaciones de cooperación espontánea y da utilidad a zonas abiertas que resultan menos interesantes durante la campaña.
Un multijugador con altibajos
El modo Versus también se beneficia de los nuevos movimientos, especialmente en los saltos sobre abismos y los enfrentamientos alrededor de coberturas. Sin embargo, los problemas de equilibrio y las diferencias entre jugadores expertos y ocasionales pueden volverlo frustrante.
En conjunto, Gears of War: E-Day conserva una identidad muy reconocible, pero añade suficientes mejoras técnicas y de movilidad para que sus ideas de hace dos décadas sigan funcionando. Su campaña cumple, mientras que Horde Siege se convierte en el principal motivo para continuar jugando.

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