Japonés renta una novia como en el anime y termina enfrentando una dura crisis emocional
La historia
Japonés renta una novia como en el anime y termina enfrentando una dura crisis emocional
Lo que comenzó como una experiencia curiosa terminó convirtiéndose en un golpe de realidad para un japonés de 34 años que decidió contratar los servicios de una “novia de alquiler”, una práctica que para muchos recuerda inmediatamente al popular anime Rent-a-Girlfriend.
El hombre pagó alrededor de 32,000 yenes por pasar tiempo con una joven, pero su intención no era únicamente tener compañía durante unas horas. Según relató posteriormente, quería aprovechar la experiencia para mejorar sus habilidades al conversar con mujeres y conseguir fotografías que pudiera utilizar en aplicaciones de citas.
Durante la salida todo parecía haber salido según lo planeado.
Conversaron, pasaron tiempo juntos y logró obtener las fotografías que buscaba. Al terminar la experiencia incluso llegó a considerar que había sido una buena decisión.
El verdadero problema apareció al día siguiente.
Después de despertar y recordar que toda aquella interacción había formado parte de un servicio contratado, comenzó a comparar su situación personal con la de otras personas de aproximadamente su misma edad.
Mientras veía que antiguos compañeros y conocidos ya estaban casados, tenían hijos o habían construido una familia, él sentía que continuaba exactamente en el mismo lugar.
La comparación terminó provocándole una fuerte sensación de vacío y frustración.
Según explicó, era como observar que todos los demás habían avanzado en una especie de carrera de la vida mientras él permanecía detenido en la línea de salida.
La historia rápidamente llamó la atención en Internet porque recuerda inevitablemente a la premisa de Rent-a-Girlfriend, donde Kazuya Kinoshita comienza contratando una novia de alquiler después de terminar una relación.
La gran diferencia es que fuera del anime no existe un guion garantizando que aquella cita termine convirtiéndose en una historia romántica.
En este caso, las horas de compañía no fueron lo que más afectaron al hombre. Fue regresar a su vida cotidiana y enfrentarse nuevamente a una realidad que llevaba tiempo intentando cambiar.
A veces el momento más difícil no ocurre durante la cita.
Ocurre cuando despiertas al día siguiente y recuerdas que todo terminó.

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