Charlie Kinloch, responsable de Recursos Humanos de Rockstar Lincoln, testificó durante el proceso laboral iniciado por antiguos empleados que denuncian despidos vinculados a actividades sindicales.
La historia
El juicio laboral que enfrenta a Rockstar Games con antiguos trabajadores vinculados al sindicato Independent Workers’ Union of Great Britain (IWGB) entró en la fase de interrogatorio a los testigos de la compañía. Charlie Kinloch, responsable de Recursos Humanos y director adjunto de operaciones de Rockstar Lincoln, afirmó que tenía “poco interés” en conocer las conversaciones sindicales entre empleados.
El testimonio de Charlie Kinloch
Durante el interrogatorio, Kinloch fue cuestionado por las diferencias entre declaraciones realizadas en distintos momentos del proceso. En una comparecencia inicial sostuvo que no sabía si los empleados pertenecían al IWGB, mientras que en una declaración posterior indicó que no tenía forma de saberlo “de manera definitiva”. El directivo negó que ese cambio buscara inducir a error al tribunal y atribuyó la diferencia a la forma en que se le pidió aportar contexto.
El interrogatorio también abordó mensajes que un empleado anónimo, identificado en el caso como AB, le envió a Kinloch. Esas comunicaciones incluían conversaciones de Discord sobre organización sindical, reparto de folletos y quejas sobre las condiciones laborales. Parte de ese material fue presentado como evidencia de una supuesta conducta indebida y se utilizó en los despidos.
Kinloch rechazó que los mensajes identificaran a miembros concretos del IWGB. Explicó que su interés general por la sindicalización se limitaba a su posible impacto en el trabajo de los responsables de equipo, mientras que su prioridad eran los comentarios que consideraba “difamatorios” o desinformación sobre Rockstar.
El vínculo con GTA 6
El directivo relacionó la respuesta de la empresa con el nivel de atención que rodeaba a Grand Theft Auto 6. Afirmó que la presión mediática y el interés público habían alcanzado un nivel sin precedentes, por lo que la divulgación de comentarios considerados perjudiciales podía causar daños económicos a la compañía.
También señaló como señales de riesgo la propuesta de crear una cuenta sindical de Rockstar en Twitter y la intención de contactar con los periodistas Jason Schreier, de Bloomberg, y Keza Macdonald, de The Guardian.
Treinta y un antiguos empleados, representados por el IWGB, sostienen que fueron seleccionados y despedidos ilegalmente en una campaña antisindical. Rockstar afirma que los despidos —que la empresa cifra en 34 trabajadores— respondieron a una ruptura irreparable de la confianza y a filtraciones de información confidencial.

COMENTARIOS