La presentación de la séptima y última parte reunió a su equipo creativo y elenco, con relatos sobre la colaboración entre las actrices de Sasha y Madre Deserial, además de la relación de maestro y discípulo entre Megumi Han y Takuya Eguchi.
Una presentación marcada por la emoción
La séptima y última parte de Yamato yo Towa ni REBEL3199, titulada Nijiiro no Rinne, comenzará sus proyecciones el 30 de octubre de 2026. El 2 de octubre se celebró en el Shinjuku Piccadilly de Tokio una presentación de estreno con la participación de Takuya Eguchi, Keiko Han, Megumi Han, el director Naomichi Yamato y el director general Harutoshi Fukui. Eriko Nakamura, intérprete de Mika Kiryu, estuvo a cargo de la conducción.
Eguchi habló sobre Rumbel, un personaje que debe seguir las reglas de un sistema, aunque posee una naturaleza que escapa de sus límites. El actor explicó que esa condición lo conecta con uno de los temas centrales de la obra: la dificultad de determinar qué es lo correcto. También señaló que recibió indicaciones para reforzar las emociones del personaje y trabajó sus reacciones desde esa perspectiva.
Keiko Han recordó que recibió la propuesta para interpretar a Madre Deserial aproximadamente cuatro años antes. La duración del proyecto le generó dudas sobre si podría asumir la responsabilidad hasta el final, pero un mensaje de Fukui la llevó a aceptar. La actriz describió el papel como una oportunidad importante para reflexionar sobre el futuro de la humanidad y agradeció haber vuelto a encontrarse con los seguidores de Yamato.
Vínculos familiares y una larga espera
Uno de los momentos más comentados fue la participación conjunta de Keiko Han y Megumi Han como madre e hija. Megumi definió sus escenas como una posible “discusión familiar del siglo”, mientras Fukui explicó que esa colaboración estaba contemplada desde las primeras etapas del proyecto. La actriz contó que la voz y el ritmo de su madre le resultan tan familiares que pudo sincronizarse con ella de manera natural; ambas incluso intercambiaron mensajes antes de las grabaciones para coordinar el grado de sincronización.
La presentación también reveló que Keiko Han fue profesora de Eguchi cuando él llegó a Tokio para estudiar actuación de voz. El intérprete la llamó su maestra, y ella respondió elogiando el crecimiento de su antiguo alumno a través del personaje de Rumbel.
Fukui reconoció que la fuerte implicación emocional con esta entrega le impidió juzgarla con distancia y le hizo temer que el resultado no funcionara. La reacción del público y las palabras de Nakamura tras la proyección le permitieron sentir alivio. El director también destacó la importancia de la canción insertada “Ai yo sono hi made”, vinculada con la necesidad de mirar a las personas importantes y comunicarse directamente con ellas.

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